Puerto Viejo

Agosto 9th, 2017 / by / in: Viajes / No responses

Fue difícil tomar la decisión de qué playas y lugares turísticos ir a conocer en 9 días por Costa Rica y tampoco quería andar corriendo de un lado a otro sin poder disfrutar bien.

Por la costa del Pacífico me llamaba la atención ir a conocer Santa Teresa (me habían hablado mucho de este lugar por el yoga) y del Atlántico, Puerto Viejo. A pesar de que es un país pequeño, las carreteras y las opciones de rutas hacen las distancias más largas si no arriendas un vehículo; cómo yo no sé manejar y andaba sola, mi opción era el transporte público.

Me decidí por las costas del Atlántico y desde San José me fui al terminal Mepe, que salen buses a cada 2 horas hacia Limón y hacia la Costa. El viaje dura 4 horas y media y vale la pena ir despierto para poder disfrutar del paisaje caribeño.

Me costó mucho encontrar alojamiento porque era Semana Santa, pero finalmente encontré unas lindas cabañas llamadas “Casitas La Playa” al lado del conocido hostal de mochileros Rocking J’s. Mi cabaña tenía cocina, refrigerador, una cama cómoda, agua caliente y una hamaca en la terraza para mi…qué placer no? Por un lado, una salida directa a la playa y por el otro lado, la carretera para caminar al pueblo y un exquisito restaurante italiano.

En la noche aproveché de ir a conocer el pueblo y tomarme unas cervezas con Juan Carlos, un “tico” (cómo se dice a las personas de Costa Rica por hablar todo en diminutivo, según lo que me explicó él) muy gentil que me ayudó a buscar alojamiento y que me explicó muchas cosas de la historia de Costa Rica y su cultura. Debo decir y lo podría repetir mil veces, que las personas de Costa Rica son muy simpáticas, muy respetuosos, muy amigables, queribles, hospitalarias y alegres. Tuve la suerte de conocer personas muy lindas durante el viaje.

El segundo día lo aproveché para ir a la playa a relajarme, caminar por el pueblo y por un sendero por la orilla de la playa que podía tomarlo desde mi hostal, Almorcé en un exquisito lugar vegetariano llamado “Afropolitan Café” en la Avenida 69, atrás del Supermercado Diamante. En la noche me fui a una fiesta en la playa al lado de mi hostal y compartí con mucha gente linda.

Al otro día arrendé una bicicleta y me fui por la carretera a recorrer las playas de Cocles, Playa Chiquita y Punta Uva, llovía a cántaros, pero con el clima tropical era exquisito poder disfrutar de los paisajes y de la naturaleza sin importar que el impermeable se me había pasado completamente. Me bajé de la bicicleta en Punta Uva para aprovechar que había parado la lluvia y meterme un rato al mar. Tuve la suerte de encontrarme con Karol y sus amigos (que había conocido en la fiesta) para pasar una exquisita tarde. En la carretera de vuelta encuentras muchos lugares para comer, así que aproveché de comerme el plato típico de Costa Rica a la hora de almuerzo, el “casado” en base a frijoles, arroz con pimientos rojos, cebollas, plátanos fritos, ensalada de repollo con tomate y zanahoria, y una selección de carne entre pollo, pescado, carne de cerdo o de ternera con cebollas asadas. Yo me pedí uno vegetariano  sabroso.

Esa noche me junté con tres catalanes muy simpáticos y fuimos a playa Cocles al hostal Playa 506 para escuchar y bailar reggae con Johnny Dread en vivo. Si te quedas en Cocles este hostal es increíble, frente a la playa, con un restaurant exquisito, y lo más lindo es que tienen un perezoso que no se mueve de su árbol (fue el único perezoso que logré ver en el viaje y fui feliz.. muy feliz porque nunca había visto uno).

Al siguiente día cogí un bus para ir al Parque Nacional de Cahuita, a media hora de Puerto Viejo. Llegas al terminal y te diriges a la playa donde te encontrarás con la entrada al parque. Recorres un sendero donde te encuentras con muchas vegetación y muchos animales, como monos capuchinos, mariposas azules, cangrejos de colores, variadas aves, culebras, ardillas, etc. Es precioso y lleno de vida. En estos paisajes y en otros que recorrí, se logra entender porque se usa la frase “Pura Vida” en Costa Rica. Se respeta la naturaleza y se convive con los animales de una manera muy natural. Los paisajes, los colores, los ruidos de los árboles y animales te lleva a una conexión increíble con estos lugares. Es maravilloso.

Otro días nos tomamos un bus a Playa Manzanillo y caminamos por el Refugio Nacional Gandoca, donde tras una larga caminata nos volvimos a encontrar con muchos animales y una maravillosa vegetación. Después de 1 hora y media de caminata llegamos a una espectacular playa llamada Punta Mona. Éramos sólo nosotros y este lugar, fue increíble.

 


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